Los tipos de grupos de presión que se ven en una vivienda son tres, y lo que de verdad los separa no es la potencia ni la marca: es quién le da la orden de arrancar a la bomba. Uno arranca por la presión que tiene guardada, otro por el agua que pasa por dentro y el tercero casi no llega a pararse, porque va sosteniendo la presión que le has pedido.
Parece un matiz de manual y es justo lo contrario: de ahí sale si la ducha te va a tirones, cuánto se oye el equipo, cada cuánto arranca la bomba y qué avería vas a acabar teniendo. En las tiendas lo verás ordenado de otra forma, con depósito y sin depósito, o doméstico y comunitario. Esa clasificación vende catálogo, pero no sirve para decidir.
🔎 Hay tres tipos de grupo de presión y se distinguen por cómo mandan arrancar la bomba: presostato con calderín, que arranca cuando cae la presión almacenada; presscontrol o regulador electrónico, que arranca al detectar paso de agua; y variador de frecuencia, que regula las vueltas del motor para sostener la presión sin arrancar y parar.
Los tres tipos de grupos de presión y qué los separa
No es una división de tienda. El Código Técnico de la Edificación ya trata dos de ellos como familias distintas a la hora de calcular: por un lado el grupo convencional, con su equipo de bombeo, su presostato y su depósito de membrana; por otro el de accionamiento regulable, también llamado de caudal variable, que lleva variador de frecuencia y mantiene constante la presión de salida sea cual sea el caudal que le pidas. Son dos cálculos distintos, no dos gamas de precio.
El presscontrol se queda fuera de esa foto normativa porque nació para instalaciones pequeñas, pero en la práctica es la tercera familia, y la que más guerra da cuando se elige a ciegas.
| Tipo | Qué le manda arrancar | Avería típica que genera | Dónde encaja |
|---|---|---|---|
| Presostato + calderín | La presión guardada en el calderín baja del ajuste de arranque | Calderín sin aire o membrana rota: la bomba entra en ciclos de segundos | Vivienda con consumo repartido, varios baños, riego |
| Presscontrol (regulador electrónico) | El paso de agua por el aparato, más una caída de presión | Cualquier pérdida pequeña deja la bomba arrancando sola | Casa o piso con consumo puntual y sitio justo |
| Variador de frecuencia | Nada: modula vueltas para sostener la presión de consigna | Electrónica sensible a la tensión y a la calidad del agua | Instalación antigua, comunidad, riego, quien quiere confort |
El primero descansa, el segundo reacciona y el tercero no se baja del ring.
Antes de elegir tipo, mira qué presión te llega
Ningún grupo fabrica agua. Si lo que falla es el caudal de la acometida, el equipo te va a dejar igual y encima chupando luz. Lo primero es un dato, no una decisión: cuánta presión hay en el punto más desfavorable de la casa, normalmente el grifo más alto y más alejado, con el resto cerrado y luego con dos puntos abiertos a la vez.
El listón que maneja la norma para una vivienda es de 1 bar en los grifos comunes y 1,5 bar a la entrada de calentadores y fluxores. Si aguantas por encima de eso con un grifo abierto y solo te hundes al abrir dos, el problema apunta más a caudal o a diámetro de tubería que a presión, y ahí un grupo es dinero tirado. El caso contrario también existe y se resuelve al revés: si te sobra presión, lo que toca es un reductor de presión en la entrada de la vivienda.
Para saber de qué punto partes hace falta leerlo, no estimarlo. Un manómetro de rosca de grifo se enrosca en la lavadora o en un grifo de terraza y te da la presión de red en frío, que es el número con el que se elige familia.

El calderín guarda agua a presión para que la bomba descanse
Es el sistema de toda la vida y el que la gente llama hidrosfera o esfera. Dentro del calderín hay una membrana con aire a un lado y agua al otro. La bomba llena, el aire se comprime y ahí queda una reserva a presión. Cuando abres un grifo, primero se gasta esa reserva; la bomba no arranca hasta que la presión cae al valor de arranque del presostato.
De ahí viene su virtud y su defecto. La virtud es que la bomba arranca mucho menos, y una bomba que arranca menos dura más. El defecto es que la presión no es constante: se mueve en sierra entre el arranque y la parada. Y esa sierra no es una manía de instalador, está escrita en la norma. El Código Técnico fija la presión de parada entre 2 y 3 bar por encima de la de arranque, precisamente para limitar el número de arranques y alargar la vida del grupo. Traducido a la ducha: entre que la bomba entra y sale hay ese margen, y se nota en el chorro.
Y hay un tercer efecto que casi nadie cuenta: ese colchón de aire amortigua el golpe de ariete, el porrazo que pega el agua contra la tubería cuando la bomba entra o cuando cierras un grifo de golpe. En una casa con años, eso vale tanto como la reserva.
El calderín es además la pieza que más se ignora y antes falla, y toda la decisión de tamaño y precarga tiene su propia historia, que está en para qué sirve el depósito de membrana y cómo saber si está roto.

Sin calderín, el presscontrol arranca en cuanto pasa agua
El presscontrol, o regulador electrónico de presión, se monta a la salida de la bomba y hace tres cosas en un solo aparato: manda arrancar cuando detecta que pasa agua o que la presión ha caído, para la bomba unos segundos después de cerrar el grifo, y corta si la bomba se queda sin agua para que no trabaje en seco. Suele llevar su propia válvula de retención dentro. Ocupa lo que un puño, no hay calderín que mantener y es la opción barata. La contrapartida de quitar el depósito es doble: te quedas sin reserva de agua y sin el colchón que absorbía el golpe de ariete.
Su problema no es una avería, es su forma de trabajar. Como decide por el agua que pasa, cualquier pérdida en la instalación le sabe a consumo. Un grifo que gotea, una cisterna que pierde por el rebosadero o una junta que llora bastan para tenerlo arrancando toda la noche. No es una impresión: en la hoja de instrucciones de un regulador de este tipo aparece tipificado como avería que la bomba no se detenga cuando hay una pérdida por encima de unos 0,8 litros por minuto en algún punto de la red. Eso es un hilo de agua, no una fuga.
💡 Nota del profesional. El presostato se ajusta: si vives en un cuarto sin ascensor y necesitas subir la presión de arranque, se toca y punto. El presscontrol se vende como que no hay nada que configurar, y es verdad: viene ajustado de fábrica. Esa es su gracia y su límite, porque en una casa alta te quedas sin margen para subirlo. Ese detalle, que no aparece en ninguna ficha de producto, descarta el presscontrol en la mitad de los casos en los que se vende.
Si el equipo que ya tienes hace justo eso, entrar y salir sin que nadie abra un grifo, el diagnóstico tiene tres ramas y está en qué comprobar si la bomba arranca y para sin parar. Y si estás decidiendo entre este sistema y el clásico, la comparación completa va en el grupo sin calderín, por qué es más barato y por qué da guerra.

El variador sostiene la presión en vez de arrancar y parar
Aquí cambia el planteamiento entero. En vez de decidir cuándo arranca la bomba, el variador de frecuencia decide a cuántas vueltas tiene que ir para que la presión de salida sea siempre la misma. Abres un grifo y sube vueltas; abres dos, sube más; cierras, baja. La sierra desaparece porque el equipo no trabaja entre dos límites, trabaja contra un número.
Eso se nota en tres sitios. En la ducha, que deja de dar tirones cuando alguien tira de la cisterna. En el ruido, porque la mayor parte del tiempo la bomba va a media caña en vez de entrar de golpe. Y en el arranque, que deja de ser un tirón brusco de corriente cada vez que alguien abre un grifo. Se nota también en la tubería vieja, que agradece que la presión suba y baje suave en lugar de a golpes: en una casa de hierro o de cobre delgado, esa diferencia no es confort, es que empiecen a llorar menos roscas.
A cambio cuesta bastante más y mete electrónica en una instalación que antes no la tenía. Compensa donde la demanda varía mucho y el equipo trabaja horas, que suele ser comunidad, riego o una casa con mucho consumo; en un chalet de dos personas se paga en comodidad, no en factura. La cuenta fina de cuándo sale a cuenta va en cómo trabaja el variador de velocidad y cuándo compensa pagarlo, y lo que cualquiera de los tres suma a la factura, en cuánto se te va en luz con un grupo de presión.

¿Se puede poner un presscontrol y un calderín a la vez?
Lleva quince años dando vueltas por los foros y la respuesta corta es que no de cualquier manera. El presscontrol ya lleva su válvula de retención integrada, así que un calderín colgado detrás no se llena ni se descarga como el usuario espera, y acabas con dos elementos decidiendo lo mismo y estorbándose. Montajes mixtos existen, pero son cosa de calcular el conjunto, no de añadir una pieza a lo que ya está puesto.
En la práctica se elige uno de los dos criterios. Si lo que quieres es reserva y menos arranques, el conjunto que hace eso es el presostato con calderín. Si lo que quieres es ocupar poco y olvidarte del mantenimiento del depósito, es el presscontrol, con el peaje de que cualquier pérdida lo pone en marcha.
⚠️ Ojo con esto. Cambiar de un sistema a otro no es solo fontanería: el presostato y el regulador electrónico mandan sobre la alimentación del motor, y ahí se toca la parte eléctrica de la bomba. Se decide en casa, se monta con instalador.
Cuál te conviene según tu casa y tu instalación
Con lo de arriba, la elección se resuelve casi sola. Vivienda pequeña, consumo puntual y sitio justo: presscontrol, siempre que la instalación esté sana y no haya goteos pendientes. Casa con varios baños, consumo repartido o riego: presostato con calderín, que es lo que evita que la bomba se pase el día entrando y saliendo. Instalación antigua, comunidad, exigencia de confort o mucha hora de funcionamiento: variador, y no por moda: por lo que le ahorra a la tubería.
Y una advertencia que en el TOP de esta búsqueda no vas a encontrar, porque quien la escribe vende bombas: elijas el que elijas, un grupo de presión trae peajes de serie, y conviene leerlos antes de comprar y no después, en los inconvenientes de tener un grupo de presión.
Si sales de aquí con la idea de que lo que tienes ya no da más de sí, lo que se sustituye es el equipo entero y no una pieza suelta: los tres sistemas vienen montados de fábrica sobre su bomba, y ahí es donde se elige familia de verdad. La compra la haces tú; la instalación, con su conexión hidráulica y su circuito eléctrico propio, la firma un instalador autorizado.

Antes de encargar nada, haz estas tres cosas por este orden: mide la presión de red en el punto peor de la casa, comprueba que no tienes goteos ni cisternas perdiendo, y mira de qué material es la instalación. Con esos tres datos eliges familia en un minuto, y el tamaño y la potencia los hablas de tú a tú con quien te lo monte. Y si la duda de fondo sigue siendo si te hace falta o no, eso se decide antes: cuándo un grupo de presión resuelve de verdad y cuándo no.
🛠️ Artículo verificado por un Experto Técnico
Contenido técnico basado en más de 30 años de experiencia real a pie de obra resolviendo urgencias de fontanería, climatización y electricidad. Soluciones profesionales para garantizar la seguridad de tu instalación.
Conoce la trayectoria y experiencia del autor aquí






