Cuando un radiador se queda frío y el resto de la casa calienta bien, la caldera queda descartada: el fallo está en ese radiador o en lo que llega hasta él. Y eso se distingue tocando los dos tubos que lo alimentan, antes de purgar.
Casi todo el mundo empieza purgando, y a veces acierta. Pero cuando un radiador no calienta porque el agua caliente ni siquiera le está llegando, purgarlo no cambia nada: baja la presión de la caldera y te deja donde estabas.
🔎 El test que parte el problema en dos: toca la tubería de entrada del radiador frío. Si quema y el radiador sigue frío, el agua le llega pero no entra: mira la llave, el detentor o el cabezal. Si los dos tubos están fríos, el agua no le llega y el fallo está fuera del radiador.
Toca los dos tubos antes de tocar nada
Un radiador se alimenta por dos tubos: el de ida, que trae el agua caliente, y el de retorno, que la devuelve al circuito. Salen del suelo o de la pared justo debajo de las llaves, y ahí hay que ponerles la mano, con la calefacción llevando ya un rato encendida.
Ese gesto parte el problema en dos mitades que no tienen nada que ver entre sí. Vale mientras el resto de la casa caliente; si están fríos todos, el diagnóstico es otro y lo tienes en qué mirar cuando no calienta ninguno.
| Qué notas al tocar | Qué está pasando | Qué haces tú |
|---|---|---|
| Entrada caliente, retorno frío y radiador frío | El agua llega, pero no entra o no circula por dentro | Abrir llave y detentor, y desbloquear el cabezal |
| Los dos tubos fríos | El agua caliente no está llegando hasta aquí | Mirar la llave del colector, el reparto o aire en el ramal |
| Los dos tubos calientes y el radiador tibio | El agua pasa demasiado deprisa o el calor no sale a la habitación | Cerrar un poco el detentor y despejar cortinas o muebles |
| Caliente abajo y frío arriba | Aire acumulado en la parte alta | Purgarlo |
| Caliente arriba y frío abajo | Lodos asentados en el fondo | Pedir lavado del circuito |
La mano basta, pero cuando la diferencia entre un tubo y otro es sutil, un termómetro de infrarrojos de los baratos la convierte en un número y te deja comparar ese radiador con otro que sí funciona.
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El tubo de entrada quema y el radiador no calienta
Aquí el circuito funciona: el agua caliente llega hasta la puerta y algo se la cierra. Son tres piezas, y las tres están a la vista.
La llave de arriba y el detentor de abajo
La llave de entrada abre o cierra el paso; el detentor, la llave pequeña del retorno, regula cuánta agua sale. Si está cerrado, entra agua pero no tiene por dónde irse, y el radiador se queda frío aunque la llave de arriba esté abierta de par en par. Es el clásico de después de una reforma o una pintura.
Para comprobarlo se desenrosca a mano el embellecedor redondo. Debajo aparece un tornillo o un cuadradillo que se gira en sentido contrario a las agujas del reloj para abrir, contando las vueltas por si hay que dejarlo como estaba.

⚠️ Ojo con esto: mueve solo el vástago del detentor y la llave. Nunca aflojes la tuerca que une la llave con el radiador con la calefacción en marcha: ahí dentro hay agua caliente con presión detrás.
Si al moverla empieza a gotear y no para al volver a cerrarla, la junta está pasada; ese caso lo tienes desarrollado en la llave del radiador que no cierra.
El cabezal que cierra sin estar estropeado
El cabezal termostático no mide la temperatura de la habitación: mide la del aire que tiene pegado. Si le da el sol de la tarde, si hay una cortina colgando por delante o un mueble encajado, ese aire se calienta antes que el resto del salón y el cabezal cierra la válvula convencido de que ya ha terminado.
El radiador se queda frío, el termostato sigue pidiendo calor y no hay nada averiado: aquí la solución no es tocar la instalación, sino apartar lo que tapa el cabezal.
El otro motivo habitual es que el vástago interno se haya quedado pegado tras el verano sin usarse. Se distingue en un momento.

💡 Nota de oficio: desenrosca el cabezal del todo y deja la válvula desnuda. Sin nada que presione el vástago, la válvula abre. Si el radiador arranca así, el problema es el cabezal o lo que lo rodea; si sigue frío con la válvula libre, el fallo está dentro del radiador o en su detentor.
Con la válvula al aire, presiona el vástago hacia dentro con la parte plana de un destornillador. Tiene que hundirse unos milímetros y volver a salir solo, empujado por su muelle. Si está duro, dale unos golpecitos suaves en el lateral del cuerpo y vuelve a probar: la mayoría se sueltan ahí mismo y el radiador arranca en cuanto entra el agua.
Lo que no conviene es rociarlo con lubricante en aerosol, aunque lo veas recomendado: ese producto acaba en la junta del vástago y le quita años de vida a la válvula. Un cabezal que no responde después de la prueba no se repara: se cambia por otro compatible, que se enrosca por fuera sin vaciar ni tocar el circuito.

Cuando ni siquiera le llega agua caliente
Que un radiador no calienta con los dos tubos fríos ya no es cosa suya: el agua se queda antes y hay que mirar el recorrido.
- La llave del colector. En instalaciones con colector, cada radiador tiene su llave en el armario del pasillo. Una cerrada en una reforma antigua deja ese radiador muerto para siempre, y nadie vuelve a mirar allí.
- Es el último del recorrido. El agua llega al final con poco caudal. No es avería, es reparto, y se corrige ajustando los detentores del resto: lo tienes en cómo equilibrar los radiadores de la casa.
- La instalación es de un solo tubo. En monotubo cada radiador pasa al siguiente el agua que ya ha usado, así que los últimos quedan tibios, no fríos. Eso es normal.
- Aire en el ramal, no en el radiador. Si la bolsa está en el tubo que sube, purgar el radiador no la saca. Se nota porque el tubo tampoco calienta.
- Obra reciente. Un tubo pinzado bajo el suelo, o una llave que se cerró para trabajar y se olvidó, explica muchos radiadores que nunca han calentado.
Lo he purgado y sigue frío
Si ya has purgado y sigue igual, es que el aire no era el problema. La purga solo saca la bolsa de la parte alta: si el radiador estaba frío entero, o frío justo por abajo, el aire nunca fue la causa y repetirla no cambia nada.
Vuelve al test de los tubos, comprueba llave y detentor, quita el cabezal y solo entonces piensa en suciedad. El purgado bien hecho está paso a paso en cómo purgar un radiador.
Y una consecuencia que sorprende: cada purga saca agua además de aire, así que el manómetro baja. Si no vuelve a subir, o si baja una y otra vez sin haber purgado, eso ya no es del radiador y lo explica por qué la caldera pierde presión.
Cuando está claramente caliente arriba y frío en la parte baja, la purga no pinta nada: son lodos posados en el fondo. Ese caso va aparte en qué significa que el radiador esté frío por abajo.
¿Lavar el radiador o cambiarlo?
Con suciedad interna hay tres salidas. El lavado químico lo hace un técnico y sirve para toda la instalación, no solo para ese elemento. Desmontar el radiador y limpiarlo por dentro vale en uno suelto, pero deja el circuito abierto y obliga a rellenar y purgar. Y está la tercera: sustituirlo.
La cuenta sale de dos preguntas. Si fallan varios a la vez, el sucio es el circuito y limpiar uno no arregla nada. Si es uno solo, viejo y que ya ha dado guerra, entre la visita del técnico y el desmontaje te acercas a lo que cuesta uno nuevo, que viene limpio y con tomas estándar. La compra puedes hacerla tú; el montaje es de instalador si no tienes práctica.

Hasta dónde llegas tú y cuándo llamas al técnico
Todo lo anterior se hace por fuera: tocar tubos, abrir llaves, quitar un cabezal y purgar. Ahí acaba el terreno seguro.
🚫 Lo que no debes tocar: la caldera por dentro, cualquier pieza de gas, el vaciado del circuito y las tuercas de los racores con la instalación caliente y en presión.
Llama al profesional si la presión baja sola, si un racor gotea y no para, si sigue caliente arriba y frío abajo después de purgar o si fallan varios radiadores a la vez. Y si hueles a gas: cierra la llave, ventila sin accionar interruptores y avisa a urgencias de gas antes que a nadie.
Dos gestos antes de encender la calefacción
El primero, purgar en otoño con la instalación fría, no en pleno diciembre con la casa helada. El segundo, girar cada cabezal de tope a tope al terminar el invierno: eso evita el vástago pegado, que es la avería más repetida en la primera semana de frío.
Si tu instalación lleva caldera, además hay revisiones periódicas que no son opcionales. Qué toca, cada cuánto y quién puede firmarlas lo fija el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios, según el tipo y el tamaño de la instalación.
📌 En orden: toca los dos tubos, decide si el agua llega o no, abre llave y detentor, quita el cabezal y solo entonces piensa en purgar o en suciedad. Si aun así sigue frío, es de dentro del radiador o del circuito, y ahí entra el técnico.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas vueltas hay que abrir el detentor?
No hay un número igual para toda la casa: el detentor reparte caudal, así que los cercanos a la caldera van más cerrados y los del final, abiertos del todo. Si lo mueves, cuenta las vueltas para poder volver atrás.
¿Por qué se queda pegado el cabezal justo al empezar el invierno?
Porque ha pasado el verano entero en la misma posición, con restos de cal alrededor del vástago. Cuando en noviembre le pide que se mueva, no cede. Moverlos al terminar la temporada lo evita.
¿Se puede purgar con la calefacción encendida?
Mejor no. Con la bomba en marcha el agua sale a la temperatura de trabajo y puedes quemarte, y además el purgador abierto puede meter más aire del que saca. Se apaga la caldera, se deja enfriar y entonces se purga.
¿Es normal que un radiador caliente menos que los demás?
Sí, si es el último del recorrido o está en una habitación más grande. Tibio no es lo mismo que frío: lo que no es normal es que esté frío del todo mientras el resto quema.
🛠️ Artículo verificado por un Experto Técnico
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